
San José

San Joseph de Chivacoa, nombre original que eligio como patron a San José. Posterior a la llegada de la colonia italiana adopto a la Santisima Inmaculada Concepción.

Escultura fue realizada por la artista yaracuyana Mireya Camacho.
Se encuentra ubicada en la autopista centro-occidental Dr Rafael Caldera"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
Oración a la Inmaculada Virgen María
Santísima Virgen, yo creo y confieso vuestra Santa e
Inmaculada Concepción pura y sin mancha.
¡Oh Purísima Virgen!,
por vuestra pureza virginal,
vuestra Inmaculada Concepción y
vuestra gloriosa cualidad de Madre de Dios,
alcanzadme de vuestro amado Hijo la humildad,
la caridad, una gran pureza de corazón,
de cuerpo y de espíritu,
una santa perseverancia en el bien,
el don de oración,
una buena vida y una santa muerte.
Amén"


Chivacoa, heredad del trabajo,
en nobleza y amor sin igual:
a tus hijos ofreces tu savia,
para ellos un magno ideal.
(CORO)
Hoy te yergues velando tus tiempos
bajo el signo sin fin de la cruz
y al asirte a tus nobles recuerdos
se te acendran los siglos de luz.
(1ra)
Has surgido lustrado a tus hombres
tras esfuerzos de brazo y calor.
Dios exalte tus líricos nombres,
y el futuro te dé su esplendor.
(2da)
Que la historia tu nombre proyecte
a regiones de extirpe inmortal
y tus hijos resguarden por siempre
los perfumes del alba ancestral
Iglesia de Chivacoa

Chivacoa
Capital del Municipio Bruzual. De origen indígena.
Se halla a orillas de la quebrada Carmina, afluente del río Yaracuy y a 310 metros de altitud.

Presa Cumaripa (Ing. F.C. Amelinck)
Su temperatura media es de 25,5 °C con precipitaciones medias de 1.100 mm.
En 1.680 era sitio habitado por aborígenes caquetíos, cuyo cacique, don Lorenzo, pertenecía a una encomienda a nombre de Juan de Castillo, quien los había trasladado desde el sitio de Cuara (hoy Parroquia Campo Elías) para trabajar en las tierras de Chivacoa.
En 1.687 se emitió la real cédula de libertad de trabajo para los indígenas, que los liberaba de traslados y trabajos impuestos; a pesar de ella, los que estaban en Chivacoa rehusaron regresar a Cuara, por tener diferencias con los naturales de allí, de nación chipa.
En 1.691 el indígena Juan Andrés de Vargas era gobernador de los indios de Chivacoa, Cuara, Guama, Cocorote y Urachiche.
En Chivacoa no había iglesia y por la distancia, sólo unos pocos acudían a Cuara a recibir doctrina y asistir a los servicios religiosos.
En 1.695 había en el sitio más de 100 familias, lo que motivó al obispo Diego de Baños y Sotomayor a otorgar licencia para erigir iglesia.
El sargento mayor José Ramírez de Arellano, corregidor, a quien le había sido dada la encomienda de Cuara, decidió señalarles sitio para el templo, plaza y calles; el 20 de enero de ese año informó al obispo y al gobernador Francisco de Berroterán, solicitando autorización para erigir pueblo y bendecir la iglesia.
El proyecto fue acogido favorablemente y el 11 de febrero siguiente se llevó a cabo la fundación del pueblo de indios de San Joseph de Chivacoa. Se constituyó un cabildo con alcaldes, regidores, procuradores y gobernador de indios.
El 12 de septiembre de 1.702, el corregidor José del Castillo solicitó que los sitios de Cuara y Urachiche fueran separados de Chivacoa, constituyéndose en curatos independientes.
El obispo accedió, en cambio, a separar Urachiche y dejó a Cuara y Chivacoa formando una sola doctrina, dependiente de aquélla. En el Informe de Pedro José de Olavarriaga de 1.720 se decía que Chivacoa era gran productor de cacao, el cuarto de la jurisdicción de Barquisimeto; tenía 74 indios y 7 españoles con haciendas, para un total de 106.246 árboles que producían 1.593 y media fanegas al año.
Chivacoa mantenía relaciones comerciales con Barquisimeto, donde vendía e intercambiaba sus productos agrícolas por otros géneros, pero a raíz de la instalación de la Compañía Guipuzcoana (1.730) se vio obligada a comercializar su cacao a través de la factoría de la Compañía en San Felipe y el resto del comercio se orientó en esa dirección a partir de entonces.
El Informe de José Lorenzo Ferrer, del 8 de noviembre de 1.745, decía que Chivacoa carecía de agua corriente, sus habitantes la extraían de 2 pozos y cuando se secaban tenían que ir al río Yaracuy a una legua de allí.
En la Relación de Juan de Salas del 30 de mayo de 1.763, se dice que tenía 180 casas y 1.125 habitantes.
El 18 de febrero de 1.782 fue visitada por el obispo Mariano Martí; tenía entonces 324 casas y 2.057 habitantes, 1.056 indios, 61 blancos y mestizos, 812 pardos, 86 negros y 12 esclavos. Producía yuca, maíz, frijoles, habichuelas, plátanos, ñames y se darían muchos más frutos de no ser por la escasez de agua. Poseía una iglesia bastante aceptable y otra cuya construcción estaba abandonada. Era lugar de descanso de los ganados que iban desde tierra adentro hacia San Felipe.
El 24 de mayo de 1.796 el obispo Juan Antonio de la Virgen María y Viana creó el curato de Chivacoa, separándolo de Cuara.
Fue su primer párroco el presbítero Tomás Áñez Franco, doctrinero hasta entonces de ambos pueblos y quien pasó a residir desde ese momento en Chivacoa.
Se producía cacao y ganado y había una hacienda de añil. Ya desde los primeros días de la Independencia, durante la campaña de Coro, en 1.810, hubo encuentros armados entre realistas y patriotas.
En 1.816 Manuel Piar estuvo con sus tropas en el pueblo antes de partir para los llanos y Cumaná. Desde fines de mayo de 1.821 hubo enfrentamientos entre las tropas realistas de Manuel Lorenzo y las de Juan de los Reyes Vargas, previos a la batalla de Carabobo.
El cambio de nombre de la parroquia Cuara por el de Campo Elías se efectuó en 1.852, mediante un Decreto de la Diputación Provincial de Barquisimeto, de fecha 24 de noviembre.
El Presidente de Ia Diputación era Juan P. Lara y el Secretario J. A. Torrealba. El Decreto tiene el Ejecutese de Martín Maria Aguinagalde y de su Secretario Cosine Urrutia. Fecha: 6 de diciembre de 1.852.
El Decreto fue dictado en atención a solicitud hecha por la Junta Comunal de la parroquia Cuara. Lo que se llama Campo Elías en ese Decreto es la parroquia, que equivale al Municipio. Pero la gente llamó Campo Elías a la población y, en vista de esta circunstancia, la Asamblea Legislativa del Estado Yaracuy dio oficialmente el nombre de Campo Elías al pueblo capital del Municipio, al sancionar la Ley Territorial de 1.918.
El nombre del pueblo corresponde al apellido del Coronel Vicente Campo Elías, prócer de la Independencia venezolana. Nació en España y se radico en Mérida, Venezuela. Allí se caso en 1.800. Fue miembro de la Junta Revolucionaria en 1.810. Se sumó a la campaña de Bolívar en 1.813.
Durante la Guerra Federal, en octubre de 1.861 tuvo lugar en Chivacoa la derrota del guerrillero federalista Saturnino Velásquez, por las fuerzas de Nicolás Torrellas; hubo guerrillas federalistas en esa región hasta la firma del Tratado de Coche en 1.863.
Las tierras de Chivacoa pertenecieron a la comunidad, tal como correspondía a los pueblos de origen indígena, hasta la ley del 19 de marzo de 1.885, que ordenó la partición de los resguardos Indígenas. A partir de entonces se produjo una fragmentación de las propiedades, que fueron vendiéndose y abandonándose poco a poco, pues sus habitantes no estaban acostumbrados al sistema de propiedad individual.
En 1.890 se publicó el periódico El Paladín Bruzualense, seguido en 1.894 por Bruzual y en 1.895 por El Bien Público.
En 1.891 tenía 843 casas y 3.923 habitantes.
En febrero de 1.902, durante la Revolución Libertadora, hubo combates en las cercanías y Chivacoa fue ocupada por los alzados del general Rafael Montilla, quien fue derrotado por las tropas del general Santiago Briceño.
En 1.910 se instalaron los servicios de correos y telégrafos.
En enero de 1.954 se inició la construcción del ferrocarril Barquisimeto-Puerto Cabello, del cual Chivacoa tiene una estación; la línea fue terminada en 1.959. Es la única línea férrea de carga y pasajeros del país.
Se produce caña, maíz, plátanos, cítricos y ganado. Es centro comercial importante y se halla próxima al lugar donde se inicia la carretera Chivacoa – Valencia.
Se comunica por autopista con Barquisimeto (59 km) - San Felipe - Puerto Cabello.
Posee plantas almacenadoras y procesadoras de cereales. Radiodifusora comercial. Central telefónica automática. Oficinas bancarias. Cuerpo de bomberos, hospital, centro de salud. Institutos de primera enseñanza; colegio Santa María; Centro de Enseñanza Administrativa Raúl Ramos Giménez; ciclo básico y diversificado.
Se celebran las fiestas de la Cruz de Mayo, San José (marzo). Tiene manga de coleo y en las cercanías se encuentra la montaña de Sorte, lugar del culto a María Lionza.
Depende de Chivacoa la parroquia Campo Elías.
Entre 1.941 y 1.961, pasó de 2.425 habitantes a 12.871; en 1.971 censó 19.230 habitantes, en 1.981, 32.647 y 34.041 habitantes en 1990.
CENSO 2001
Municipio BRUZUAL
Capital: Chivacoa
N° de Habitantes: 58.951 Habitantes
Manuel Ezequiel Bruzual

Jefe militar y político.
Encargado de la Presidencia de la República (30-04-1.868 – 25-06-1.868)
Realizó estudios náuticos e ingresó en la Marina de Guerra venezolana durante el gobierno del general José Tadeo Monagas.
De ideas liberales, con el grado de capitán se incorporó al ejército del general Juan Crisóstomo Falcón desde el desembarco en Palma Sola (24-07-1.859).
Participó en las diversas campañas de la Guerra Federal (1.859-1.863): combatió en Barquisimeto el 3 de septiembre de 1.859; se destacó en la batalla de Santa Inés (10-12-1.859) y en los combates consecuenciales de Bostero, Corozo y Curbatí, siendo ascendido a general de brigada; compartió la dirección en la batalla de Buchivacoa (26-12-1.862).
Durante el período final de la revolución, se desempeñó en el cargo de jefe del Estado Mayor General, mereciendo el apodo de "soldado sin miedo de la Federación»"
El 28 de abril de 1.868, integró el gabinete de gobierno del mariscal Juan Crisóstomo Falcón como ministro de Guerra y Marina y como tal asumió ante la separación del presidente constitucional, el ejercicio de la Presidencia de la República, el 30 de abril de 1.868.
Empeñado en pacificar el país, intentó llegar a un acuerdo con las fuerzas de la llamada Revolución Azul; para intentar detener el ataque de las tropas del general José Tadeo Monagas.
Bruzual aseguró la defensa de Caracas entre el 22 y el 25 de junio, pero al final, tuvo que abandonar la plaza. Con 300 hombres que conservó de sus tropas, se embarcó por La Guaira hacia Puerto Cabello; en esta plaza se fortificó para resistir el asedio.
El ataque a la ciudad se produjo el 6 de agosto por tropas bajo el comando del general José Ruperto Monagas y el día 12, mientras afinaba los fuegos de una batería, fue gravemente herido por un francotirador enemigo. Evacuada la plaza, se le embarcó en el vapor Purureche, rumbo a Curazao; en Willemstad murió de gangrena a los pocos días.
Fue masón en grado 33. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 13 de noviembre de 1.872.
Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 13 de noviembre de 1.872.

Alejandro Colina (8 de febrero de 1901 – 1976) escultor venezolano, nacido en Caracas el 8 de febrero de 1901. Colina es uno de los máximos exponentes de la escultura monumental venezolana, y enmarcará gran parte de su obra dentro del bagaje cultural de las comunidades indígenas autóctonas, celebrando con sus esculturas los mitos, leyendas, diosas y caciques de las etnias venezolanas. Fallece en 1976, a la edad de 75 años.
Alejandro Colina tuvo como padres a Alejandro Torcuato Colina, natural del Estado Falcón, y de Fermina Viera, dama española originaria de Santa Cruz de Tenerife.
Probablemente, la Obra Escultórica María Lionza (1951) sea la realización más conocida del artista Alejandro Colina. Este notable monumento en la ciudad de Caracas, se encontraba ubicado en el Autopista del Este, próxima a la Ciudad Universitaria de la Universidad Central de Venezuela, UCV. Se trata de la obra de arte que ha sido más relacionada con el mito y el culto de la Divinidad homónima.
Existen tres versiones del mito de María Lionza
1 Eliseo Jiménez:
En Nirgua existió durante mucho tiempo un templo dedicado a Nuestra Señora María de la Onza del Prado de la Talavera de Nivar e igualmente, parece ser, que un documento fechado en 1.750 fue hallado en el registro principal del estado Lara en el cual se señala la existencia en la zona, de una mujer española muy rica llamada María Alonso la cual donó su hacienda de cacao al convento de San Francisco de Barquisimeto.
2 Alejandro Garmendia:
“María Lionza era la hija de un matrimonio español que desapareció un día cuando se estaba bañando en una laguna, víctima de los encantos. Pero no se murió.
Una onza la tomó bajo su protección y María se convirtió en un ser dotado de poderes mágicos: María de la Onza”.
Garmendia, sobre la hacienda de cacao referida por Eliseo Jiménez, señala lo siguiente: “Esta hacienda de cacao donada está situada en el cerro María Alonso. De acuerdo a los linderos fijados, aquel cerro es el mismo que se conoce como el cerro de María Lionza (Norte).
Dicha mujer, de origen español y con alto nivel de prestigio en todas aquellas comarcas, almacenaba onzas de oro y las mantenía ocultas en subterráneos lugares cavados en las cercanías del cerro”.
3 Angelina Pollak Eltz:
“…Hace muchos años, antes de la conquista, un jefe de los indios Caquetíos de la región de Nirgua (Edo. Yaracuy) tuvo una hija, una bella muchacha de ojos claros.
Según las tradiciones indígenas una niña de ojos claros traería mala suerte a la tribu.
Pero como era tan hermosa el cacique no tuvo el coraje de matarla sino que la escondió en su bohío.
Cuando ya era mujer, un día la joven salió de la casa a plena luz del sol y se acercó a una laguna donde por primera vez vio el reflejo de su bella cara en la superficie del agua. La vio también el dueño de la laguna, una serpiente Anaconda, y se enamoró de la virgen. Raptó a la muchacha. La fiera fue castigada por este acto criminal: se hinchó más y más hasta que ocupó toda la laguna.
El agua salió inundando todo el territorio de la tribu.
Los indios perecieron. Por fin el monstruo se reventó. La bella muchacha se convirtió en la dueña del agua, protectora de los peces y más tarde extendió sus poderes sobre la naturaleza, la flora y la fauna selvática en el vasto territorio vecino.
Así surgió la imagen de una Diosa protectora de la selva”.
El culto de María Lionza, en su forma actual, es de origen reciente, absorbiendo creencias, supersticiones y mitos de procedencia indígena, africana y cristiana.
Se trata de un culto sincrético y utilitario, sin estructura jerárquica ni dogmas universales.
Cada “banco” (dirigente) congrega un grupo de adeptos alrededor de su templete.
Los mediums en estos centros reciben espíritus en trance, quienes dan consejos a los fieles, curan a los enfermos y llevan a cabo exorcismos para los que se creen embrujados.
El supuesto contacto directo con el mundo sobrenatural ayuda a la gente, psicológicamente, a solucionar sus problemas y sanarse.
El ritual cambia de centro en centro.
Algunas divinidades, invocadas bajo el nombre de Don Juanes, recuerdan a espíritus de la naturaleza de la mitología indígena.
Otros, conocidos bajo “Las Siete Potencias Africanas” son representantes del panteón Yoruba de Nigeria, introducidos a Venezuela a través de la santería cubana, otro culto afroamericano que en épocas recientes se extendió sobre toda el área Caribe.
Otros son los caciques indígenas quienes lucharon contra los conquistadores, otros son espíritus alegres, quienes aparecen para entretener a los fieles.
También se invoca a Simón Bolívar y al doctor José Gregorio Hernández.
María Lionza es una divinidad indígena, que tiene rasgos de la Virgen de Coromoto.
Los adeptos se reúnen en los centros cuando tienen necesidad, para consultar y hacer “trabajos” mágicos.
De vez en cuando llevan a cabo peregrinajes al santuario principal en la serranía de Sorte (Edo. Yaracuy), donde en los fines de semana se reúnen millares de cultistas en pos de ayuda espiritual.
El culto apela a quienes creen en las fuerzas ocultas para sanar sus enfermedades psicosomáticas y solucionar sus problemas amorosos. En los grupos de fieles encuentran comprensión y comunidad.
En este sentido el culto puede ser visto como una fuerza positiva a pesar de la creciente comercialización y algunos abusos.
El baile en candela que se realiza a la medianoche del 11 de noviembre de cada año, es un atractivo turístico
BIBLIOGRAFÍA:
ALFONZO, LUIS GERÓNIMO La revolución Caracas: s.n., 1.868 Corona fúnebre en honor del general Manuel E. Bruzual Caracas: La Opinión Nacional, 1.872
VALBUENA, LUIS MARTÍN Historia de un hombre y de un pueblo Caracas: Tipografía Vargas, 153
VALBUENA, PAULINO Reminiscencia histórica: herida y muerte del general Manuel E. Bruzual, el soldado sin miedo de la federación Puerto Cabello: Imprenta Cooper, 112
PARRA JOSE Una zona en el tiempo Tip. Editorial Lucila
GIL, JUAN. Mitos y utopías de POLLAK ELTZ, ANGELINA. María Lionza, mito y culto venezolano. 2ª ed. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, 1985; RAMOS PÉREZ, DEMETRIO. El mito del Dorado: su génesis y proceso. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1973; RODRÍGUEZ, ADOLFO. Los mitos del llano y el llanero en la obra de Rómulo Gallegos. San Fernando de Apure: Cronista del Estado Apure, 1979; SALAZAR FRANCO, JOSÉ JOAQUÍN. Mitos y creencias margariteñas. La Asunción: Asamblea Legislativa del Estado Nueva Esparta, 1982; VELÁSQUEZ, RONNI. Mitos de creación en la cuenca del Orinoco. Caracas: Fundación de Etnomusicología y Folklore, 1993.
TITULOS SEÑALADOS EN LA BIBLIOGRAFÍA DE LA HISTORIA DEL ESTADO YARACUY
ICONOGRAFÍA:
FOTOGRAFÍA, Primer libro venezolano de literatura, ciencias y bellas artes, Caracas, El Cojo, 1.895. FOTOGRAFÍA, c. 1.870, González Guinán, Francisco, Historia contemporánea de Venezuela, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1.954, tomo 8. FOTOGRAFÍA, Sánchez, Rafael, Curiana, Coro, 1.970. FOTOGRAFÍA, Uslar Pietri, Arturo, Cuéntame a Venezuela, Caracas, Editorial Lisbona, 1.981.
HEMEROGRAFÍA: ANTOLÍNEZ, GILBERTO. “El mito de María Lionza”. EN: Ideas Venezolanas. Caracas, enero, 1944; “Un mito arcaico del estado Yaracuy”. EN: Guarura. Caracas, núm. 2, septiembre 30, 1939; CAPRILES, AXEL. “María Lionza: la gran madre” (I y II). PERERA, MIGUEL A. “Aspectos socioculturales y geográficos del culto a María Lionza”. EN: Boletín de la Sociedad Venezolana de Espeleología. Caracas, abril, 1978.
Hacienda Guaquira.